En tiempos pasados existía un personaje muy especial en la Banda Oriental: el gaucho.
La juntura de la raza indígena y la raza española crearon el habitante solitario, amante de la libertad, sin ningún destino, "El gaucho". A fines del siglo XVII y a principios del siglo XVIII transcurrió la vida del gaucho, que luego se convertiría en el personaje principal de nuestra historia interpretando un papel tan importante como el de un guerrero por la independencia. La pregunta de todo uruguayo es: ¿Qué seríamos sin el gaucho?.
El gaucho nos dejó su valentía, su amor a la libertad y sus costumbres. El significado de gaucho es huérfano o vagabundo. A ellos les encantaba reunirse en la pulpería y tomar bebidas alcohólicas, ahí jugaban a la taba y poco después jugaron a las cartas. A raíz de eso, se peleaban y, a veces, llegaban a matarse. No les importaba morir. No tenían casa y dormían donde les agarraba la noche.
Hoy en día, un museo revela todos sus secretos, sus hábitos, sus diversiones y otras cosas más.
La diferencia de su vestimenta con la de hoy en día es enorme. Esto es porque los gauchos no tenían mucho dinero. También porque trabajaban en el campo. Otra razón es que ellos no tenían variedades de telas y no había hilo, por eso, tenían que coser con cuero. La vestimenta que mostraban en el Museo era ésta: el gaucho usaba un sombrero panza de burro, una camisa suelta, chiripá sujetado por una faja y botas de potro. La paisana llevaba una camisa y un poncho en forma de pollera. Lo que más me gustó fue cómo tomaban mate. Los gauchos en invierno lo tomaban para sacarse el frío y en verano para sacarse la sed.
Ellos tomaban mate en una calabaza. El gaucho utilizaba los mates de calabaza, y los de plata los usaban los ricos porque eran muy caros. Los del hombre eran semirredondos y los de la mujer más alargados. Los mates de los enamorados tenían dos pajaritos mirándose. También había mates con forma normal y otros con la punta doblada. Lo tomaban con bombillas de caña y los ricos las usaban de plata. Había muchas clases de bombillas de plata y muchas clases de bombillas de caña. Calentaban el agua en calderas, que trajeron los españoles, y los gauchos se adaptaron a llevarla rápidamente porque pesaba poco. El agua caliente para preparar el mate la calentaban en jarras o calderas de lata directamente arriba del fuego.
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En el Museo del Gaucho me interesé mucho especialmente en la representación del gaucho jugando a la taba. El gaucho estaba en un rancho donde jugaba a la taba y tomaba mate. La taba es un juego típico de él. Para jugar se necesitaba un hueso de la pata de la vaca. El hueso que usaban tiene una forma difícil de explicar pero, creo que era ondulado de un lado y en el otro lado totalmente liso. Ganaba cuando caía del lado liso.
El gaucho heredó de los españoles el hábito de fumar. Lo que realmente me llamó la atención fueron los encendedores, pequeños, ingeniosos, hechos de un hueso hueco con una tapa de metal y en su interior algo que sea fácil de encender. El encendedor funcionaba de este modo: el gaucho frotaba la tapa contra una piedra hasta que hiciera chispa y la misma encendía lo que había dentro del encendedor sea algodón, hojas secas, madera, chala o cualquier objeto inflamable. El mismo gaucho hacía su propio cigarro. Utilizaba chala y tabaco que él picaba. Colocaba el tabaco picado sobre la chala y luego lo enroscaba obteniendo la forma de un cilindro, lo ataba para que no se desarmara y el cigarro quedaba listo.
Vi las armas del gaucho y una de ellas era el facón. Los gauchos usaban los facones para defensa personal, para comer, para cuerear. El facón, a diferencia de un cuchillo, es más largo y tiene filo en los dos lados. Es como una espada que se guarda colgando del cinturón. Los gauchos decían del facón que era su mejor amigo porque, como ya dije, les servia para todo.
Todo lo que vi me pareció interesante, pero lo que más me gustó fue lo que el gaucho utilizaba para su defensa. Al gaucho no le gustaba defenderse con armas de fuego. El usaba, lazos, boleadoras y un facón. El lazo era como una cuerda pero más finita y hecha con cuero trenzado. Las boleadoras las utilizaban para atrapar al cimarrón, y estaban hechas de cuero trenzado y piedras. Tenía también un desjarretador y una marca, pero estas las usó para matar al ganado y para marcarlo más adelante. Ya pasados muchos años, el gaucho juntó el facón y el desjarretador formando una lanza, la que usó en la lucha por la Independencia. Opino que utilizaban las armas de ese material, por el ganado cimarrón. Ahora no se usan, ya que el ganado es doméstico.


